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Tejiendo Comunidad | Fundación En Vía

Marzo a Junio 2021 en Teotitlán del Valle, Oaxaca, Mexico con Fundación En Vía



Jeroglíficos de la antigua ciudad, expuestos en el adobe de la pared de la Iglesia Principal. Atrás el picacho, que tiene mucho significado espiritual para la gente del pueblo.





Vistas de los valles centrales, desde la entrada de las ruínas de Yagúl (a sólo unos 5km de Teotitlán del Valle).




El tejido es una tradición muy antigua del pueblo de Teotitlán del Valle. En tiempos antiguos, las mujeres principalmente tejían con un telar de cinturón, y sus productos estaban conocidos en toda la región por su gran calidad y colores espéndidas. El pueblo sabía crear todos los colores usando mezclas de plantas, bichos y jugos de la tierra, y los diseños contenían la cosmovisión del pueblo. Con la llegada de los españoles, "el arte extraordinario" (Rigoberta Menchú) del pueblo de Teotitlán del Valle empezó a ser explotado por la industria textil. Los españoles trajeron sus telares de pedal–con la habilidad de crear piezas mucho más grandes–y emplearon a los hombres para manejarlas. Desde siempre hasta el día de hoy entonces, la comunidad ha llevado tradiciones del tejido.



Mural adentro de la casa de la familia Gutierrez-Reyes, donde mujeres de la cooperativa Vida Nueva tienen sus reuniones.




Primer tapete de Leticia (left).

Zapote [crea colores cafés y verdes] (below).



Pieza creada por Gloria Lazo Mendoza, cubriendo la maquina de coser.



En la primavera de 2021 trabajé como voluntaria con la Fundación En Vía, que apoya a mujeres emprendedoras en el Valle de Tlacolula– empoderándolas económicamente y socialmente a través de sus negocios. El programa ofrece educación financiera junto con microfinanzas que siguen invirtiendo en la comunidad, y muchas oportunidades para conectar personalmente y profesionalmente con otras personas de todo el mundo. Los fondos del programa vienen principalmente de tours responsables (experiencias culturales que facilitan los intercambios culturales, no el extractivismo) que se ofrece a turistas, la mayoria de los Estados Unidos y el Reino Unido. Estos tours, para las mujeres participantes, son motivantes porque los extranjeros siempre están tan impresionados de ver sus creaciones (también de la comida, la belleza de la comunidad en general, etc.)– las hace sentirse muy bien de su trabajo y las permite reconocer más el tesoro que es su cultura y las tradiciones que llevan.



Las mujeres trabajan con la organización en grupos de tres, para apoyarse y responsabilizarse entre ellas. Estas tres mujeres recibieron su primer mutuo (finanzamiento) momentos antes de haber tomado esta fotografía.



Las mujeres que han participado en el programa, y también las que han trabajado para la organización, saben que sus programas tienen impactos económicos muy importantes para las mujeres y sus hijos. Los hijos de muchas mujeres del programa han tenido oportunidades para estudiar y hacer sus vidas que no tenían sus padres y otros de la comunidad. Además, son expuestos a los extranjeros de una forma más cercana, con la dinámica de que su madre es experta en su arte, y “los gringos” vienen a aprender.



Natividad con los estantes de su tienda de abastos, surtidos y con nuevos productos después de haber recibido su mutuo (arriba). Gloria y Natividad (abajo).



Aunque muchas mujeres participantes deciden poner una tienda de artesanía, hay muchas también que optanpor otras rutas. Al inicio de la pandemia, cuando el turismo paró por completo en la comunidad, la Fundación creyó un programa de la implementación de pequeñas granjas de pollos y jardínesde verduras, para ayudar a las mujeres a alimentar a sus familias y seguir ganando algo dedinero. Este programa ha sido muy popular, y está creciendo rápidamente.



Elvira con sus dos hijos, que le ayudan a cuidar a los animales. Elvira críaconejitos (que vende a sólo 50pesosen el mercado de Oaxaca), además de tener ovejas y ahora (con el programa de En Vía) gallinas.




Los tiempos de la pandemia del coronavirus no han sido fáciles para esta comunidad que depende mucho del turismo y de las ventas a los extranjeros. Mucha gente tenía que dejar de tejer para buscar otros trabajos. El esposo de Gloria dejó de tejer y se dedicó al campo; a sembrar maíz, frijol, calabaza, y otras verduras para asegurar que su familia pudiera comer, y para vender a otras personas. Para ellos, fue un tiempo muy difícil. Pero ahora que Gloria entró al programa de En Vía, su familia hatenido la oportunidad de regresar a tejer, no sólo para los revendedores que han dominado las ventas desde hace generaciones, sino para trabajar para sí mismas y seguir enseñando la tradición del tejido a sus hijos.



 


Fotografías tomadas independientemente y para la Fundación En Vía.

Oaxaca, México.

Marzo 2018, y Marzo a Junio 2021.



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